Roberto Alomar: Un Verdadero Salon de la Fama Por Su Puerto Rico

Roberto Alomar 1992

Hace cuatro décadas atrás en una entrega para la Revista Sábado Deportivo del diario El Vocero de Puerto Rico envíe una columna sobre Roberto Alomar con título De Roberto a Roberto. En mi memoria el editor Don Rai García (QEPD) su mayor cuestionamiento fue el título no la columna. Después de mi firme respuesta así se publicó. De un comenzar profesional como Criollo de Caguas y un Padre de San Diego a hoy Salón de la Fama del Béisbol los triunfos de Roberto Alomar son largos y tendidos. Ahora su nueva ventura es propietario de una franquicia en la Liga de Profesional de Puerto Rico. Seguramente de lo que le hemos conocido tiene bien puesta su vista en la bola. En una franquicia triunfante.

Para muchos en su Isla del Encanto puede que tomó de sorpresa a muchos la apuesta de su conjunto RA12 que será realidad esta campaña 2020-2021 pero pocos parece que no conocían de su PR 12 que celebró los pasados dos años en la ciudad de San Juan. El año pasado en el diamante del Estadio Hiram Bithorn en equipos identificados por colores vimos sobre 140 jóvenes tener la oportunidad de enseñar sus habilidades a escuchas de las mayores que una gran mayoría eran desconocidos por cualesquiera razón. Más allá la idea de Roberto era proyectar el enorme talento beisbolero que hay presente en la isla.

Roberto Alomar cuando llegó al béisbol grande corrió diferente suerte. “Robbie” era de sangre de familia beisbolera e hijo de uno de mejores de Borinquén, Santos Alomar, padre. Un año antes de su firma como “pro” su hermano Santitos había sido estampado por los Padres de San Diego. Y su llegada fue con muy diferente fortuna a hoy día. Más allá de su enorme talento, los puertorriqueños no estaban sujetos al sorteo de novatos y viajando a 1985 recordamos cuando Roberto se convirtió en el boricua en recibir el mayor bono hablando en dólares por rubricar su firma con la organización de San Diego. Bien recordamos parte de la historia como fue cuando trabajamos con los Marlins de Florida con un señor llamado Jack McKeon.

En travesía al tiempo por cosas de la vida trabajando para USA TODAY fue que realmente comenzamos a seguir a Roberto. Buen consejo recibí de una persona de mucho de mi respeto que Roberto tenia una pared para protegerse propiamente pero que era gran persona. Muy cierto. En aquel entonces mucha de la atención entre boricuas era para Bobby Bonilla y Rubén Sierra pero desde su llegada a las huestes de Toronto era hombre caballero a seguir.

Alomar sabiamos que vivía en el propio SkyDome (hoy Rogers Centre) pero su oficina era en el terreno de juego. Desde su llegada en 1991 comenzamos a seguirlo de cerca en la franela de los Azulejos y en tres temporadas en un abrir y cerrar de ojos se convirtió en una super estrella. Fue en ese 1991 que empezaron sus Guantes de Oro, Bate de Plata, reconocimientos y honores. Vale no fallar a la memoria que fue en ese entre el 91’ al 93’ que llegó en tres temporadas consecutivamente sexto en la votación para Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

Fue en dos de sus cinco campañas con Toronto que llegó a sus únicas apariciones en Serie Mundial que por cierto fueron de campeonato mundial. La menos olvidada es la de 1992 año que llegó al Clásico de Otoño como Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Por cierto era el primer puertorriqueño en aquel entonces en obtener tal distinción en serie de campeonato.

El tiempo transcurrió y con el pasar de los calendarios le vimos triunfar con los Orioles de Baltimore y los Indios de Cleveland. Su mayor honor en esos años fue Jugador Más Valioso en 1998 del Juego de Estrellas y en dos ocasiones con los del “Chief Wahoo” estuvo muy cercano en votos para Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

En el 2005 la esperanza de muchos era un año más con los Devil Rays de Tampa Bay. Alomar estaba a 276 hits del número mágico de 3,000 pero un 19 de Marzo dejo saber que su espalda, piernas y sus ojos no eran lo mismo y no iba más. Así dejo saber en St. Petersburg un 19 de marzo que su carrera era final.

Alomar tapiaba su carrera con .300 de promedio de bateo, 2,724 indiscutibles, 504 dobles, 210 cuadrangulares,1,134 carreras remolcadas y 474 bases estafadas. Fue al Juego de Estrellas en 12 ocasiones y obtuvo 10 Guantes de Oro y cuatro Bate de Plata.

Hoy es hoy, Alomar es uno de cinco boricuas inmortales en el Salón de la Fama en Cooperstown. Es también miembro del Salón de Excelencia de la Fama de los Azulejos de Toronto, el Salón de la Fama del Béisbol de Canadá, el Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño y el Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe. Su número 12 esta retirado para la eternidad por los Azulejos de Toronto.

En su Borinquén donde ahora es dueño de equipo jugó en 13 temporadas siendo todo una estrella en las Grandes Ligas. En vuelo rápido por los calendarios sus tres más recordadas son con los Senadores de San Juan. En la campaña 1994-1995 ademas de campeón nacional fue el Jugador Más Valioso de la Serie del Caribe del 95’ que fue miembro de aquel nunca olvidado equipo de ensueño de Puerto Rico. En las temporadas 1995-96 y 1996-1997 fue campeón bate de la liga de forma consecutiva y en la última mencionada fue Jugador Más Valioso de la liga.

Roberto Alomar esta en su medida personal. Triunfar. Así lo percibimos en la segunda mitad de los 80’ y al presente si hay temporada de la liga profesional en Puerto Rico esos mayores éxitos solo el tiempo nos lo dirá.

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