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Sammy Sosa: 1998 Mas Alla de Su Historia de Cuadrangulares frente a Mark McGwire

Sammy Sosa

En el transporte a 1998 fue un año que no solo pasó a los anales de los libros del béisbol organizado sino fue y sigue siendo parte de la composición histórica de los Estados Unidos. Fue uno que un “The Man” de Estados Unidos y otro de República Dominicana unieron bajo el estandarte del deporte del guante y el bate una nación entera.

Fue un año que los Yankees de Nueva York con unos verdaderos Bombarderos ganaron 114 partidos en el periodo regular y eventualmente barrieron en grande para ganar el campeonato mundial. Los Padres de San Diego se inscribían entre grandes para la posteridad al llegar a su primera Serie Mundial en su historia. Los Bravos de Atlanta ganaron 106 juegos en la campaña regular (número más alto todavía hoy de victorias en una temporada por tal franquicia) y así podemos seguir pero para muchos no importando ese 98’ el recuerdo sinónimo fue la batalla de los jonrones de Sammy Sosa y Mark McGwire.

Cada cual con su librito de su remembranzas. Esa campaña para los que trabajamos para los campeones mundiales defensores Marlins de Florida no era una nada asequible. La historia de aquellos Marlins es alta no olvidada pero Sosa y McGwire nos cambio el rumbo. Tuvimos en dos ocasiones a los Cachorros en la casa pero fue la segunda vuelta la que hizo a muchos olvidar las agonías del conjunto local. No hay quien del Sur de la Florida se desbordó en el Pro Player Stadium para ver a Sammy Sosa. 

En el segundo retorno de sus ‘Cubbies’ en el primer partido de esa serie un 17 de Julio Sosa cumplió con la fanaticada con su jonrón número 36 que lo mantenía al paso detrás de McGwire que en aquel momento llevaba 42 bambinazos.

La contienda era el momentum de ese verano y cuando le llegó su turno McGwire rebosó la casa de los Marlins con un mar de seguidores del béisbol. “El colorao” llegó para una serie de tres partidos un 31 de Agosto. En ese instante estaba a solo seis de la marca de 61 de Roger Maris y si nos remontamos aquel momento todos los ojos estaban puestos en Miami. Vale que en dos series anteriores McGwire frente a los Marlins en San Luis solo tenia dos vuelacercas conectados pero muchos entendían que al ritmo que llevaba en aquel momento era muy posible que la marca de 61 de Roger Maris estaba en juego de que pudiese sucumbir en el Sur de la Florida.

En el primer partido no hubo jonrón pero no olvidamos los siguientes dos. En el segundo y tercero, primero de Septiembre y dos de Septiembre cuatro pelotas cayeron en aquellos entornos con lonas . En resumen el cuarto era el número 59 y cuando todo el estadio vio que salió de juego la ovación fue enorme. Todo buen asiduo de la pelota entendía con respeto que el 60 y restantes en búsqueda de una nueva marca su deseo era conectarlos en San Luis.

Hoy es hoy y bien sabemos que esa batalla la ganó McGwire con 70. Por un lado en aquel entonces McGwire establecía un nuevo record de jonrones en una campaña mientras que Sosa terminó con 66 cuadrangulares. Lo que si muchos olvidan sea por la razón que sea que más allá de los jonrones fue verdaderamente el año de ‘Slammin Sosa’.

Para Sosa fue su mejor en toda su carrera. Más allá de sus bombazos individuales ayudó en el colectivo a su equipo ganar el “wild card” de la Liga Nacional. Un conjunto que cuando comenzó la temporada el primero de abril precisamente frente a los Marlins muchos entendían que sus Cubs iba ser un año largo de muy poca exposición. 

Sosa fue seleccionado el Jugador Más Valioso de su circuito nacional y Jugador del Año por las publicaciones Baseball Digest y The Sporting News y Atleta del Año por Sports Illustrated. Más que por sus jonrones algunos olvidan que es temporada fue líder en su liga en carreras impulsadas, carreras anotadas y total de bases recorridas. Se quedó a solo dos hits de la mítica marca de 200 en una campaña y tuvo el mejor promedio de bateo en su carrera. Todos números que le ganaron en aquel momento su segundo Bate de Plata.

Más allá del diamante de juego, Sosa también ese año fue el recipiente del Premio Roberto Clemente. Los que laboramos para los Marlins de Florida bien no olvidamos sus obras hechas en Miami de corazón en medio de aquel frenesí de sus cuadrangulares frente a Mark McGwire. 

“Slammin Sosa” no solo puso en la palestra a su San Pedro de Macorís y su natal Quisqueya. Bien demostró algo que hoy día hace mucha falta. Sosa probó que una competencia no tenia que ser divisiva bajo ningún factor al contrario y hasta levantó en buena lid el poder latinoamericano ante una nación entera.

Sammy Sosa nunca olvidado y quien sabe con tiempos cambiantes se levanten nuevos triunfos en su futuro. El tiempo dirá.

Due Up Next: Rafael Palmeiro and Sammy Sosa

palmeirososa.jpgMark McGwire finally came clean with the truth.

The “Bic Mac” was not different to former performance-enhancing drugs users Alex Rodriguez, Miguel Tejada, Manny Ramirez, Andy Pettitte, Jason Giambi, Manny Ramirez, and David Ortiz.

In the long run, they have to admit it–they were cheaters.

At least, McGwire called it the most “regrettable mistake” in his life.

The question nowadays is “who’s next?”

Next should be Rafael Palmeiro and Sammy Sosa.

Both have yet to divulge their personal transgressions.

For years both former sluggers had been named in multiple reports for their steroid use. They know they were not clean, and they know we know it.

Palmeiro and Sosa should know this is their time. It is. Both they know they have to clean their images to have the chance to be immortalized someday in Cooperstown.

Palmeiro quietly built numbers over a 20-year career that can be compared with Latino greats Roberto Clemente and Rod Carew.

The Cuban-born first baseman was a four-time All-Star; three-time Gold Glover, and two-time Silver Slugger.

He ended his career as member of the exclusive 500-home run and 3,000-hit club and is only one of four players in history to be member of both.

However, Palmeiro has never been forgotten for his actions at a Congressional hearing in 2005; while under oath, he pointed his finger, stating “Let me start by telling you this: I have never used steroids, period. I don’t know how to say it any more clearly than that. Never.”

Same with Sosa.

Most fans probably have forgotten that he was the biggest player ever after Ernie Banks in a Cub uniform. He was the “Bambino Latino” from the Dominican Republic that electrified fans for many seasons Wrigley Field.

He and McGwire were the men who gave us that magical 1998 season.

Sosa and McGwire were back-to-back in the pursuit of Roger Maris’ single-season home run record of 61. McGwire wound up with 70 and Sosa with 66.

No doubt his final career numbers are bound for the Hall of Fame.

However, what many fans remember is Sosa with an interpreter telling Congress after many years in the States he did not speak English and he should be excused.

As with McGwire, both Palmeiro and Sosa were liars in the infamous 2005 Congressional hearing on baseball and steroids.

Please, no more lies.

According to substantial media reports, Palmeiro and Sosa are not the only Latinos that should step forward for using performance-enhancing drugs.

Juan Gonzalez, a two-time American League MVP and two-time American League home run champion, had been mentioned often to have used steroids and human growth hormone mainly during his glory days as a Texas Ranger.

Gonzalez is eligible next year in the Hall of Fame ballot, and it should be his time to speak up too.

Other active Latino players highly mentioned by media reports are Ivan Rodriguez, Carlos Delgado, Magglio Ordoñez, and José Guillén.

It has been reported that, in Latin America, the reaction of the McGwire news was muted and taken with little fuss.

Probably very true.

South of the border, baseball-loving fans want their heroes to have the courage to come clean on the use of controlled substances.

They want that Palmeiro, Sosa, and many others to at least make the attempt to help close the chapter of the so-called steroid era in Major League Baseball.

Let’s hope they make it soon.