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Cuba: Sinonimo de Gran Beisbol en la Historia de las Grandes Ligas

Jose Fernandez

Si hay una fascinación que hay entre los asiduos del deporte del guante y el bate es con la pelota cubana. Por muchas razones no somos la excepción.

Con sobre 30 años en esta lid de la crónica del béisbol en los medios de comunicación los primeros pasos los di gracias a tres grandes de la crónica deportiva que por cosas de la realidad política cubana se convirtieron para la posteridad del corazón boricua. Ellos fueron Raí García, René Molina y Rafael “Felo” Ramírez. Además, gran en gracia de estar en este play nunca también olvidado cuasi cubano Luis Rodríguez Mayoral.

Con “Felo” que tanto me preguntan tuve la dicha desde mediados de la década de los 80’ de estar en su equipo de trabajo de radio en transmisiones de las Grandes Ligas y radio y televisión en la Liga Profesional de Béisbol de Puerto Rico. Varios años después en la década de los 90’ de esos destinos de la vida nos re-encontramos laborando con los Marlins de Florida y sin entrar en lo sentimental el resto es historia.

Desde nuestros comienzos trabajando con estos grandes fuimos valorizando nuestra otra mitad. Nadie olvide que grandes figuras incluyendo del béisbol como dicen en mi Borinquén natal son “half and half”. Entre nombres que pasaron por las mayores entre otros con sangre cubana lo son los Boricuas Mike Lowell y Jorge Posada.

En ese aprecio comenzamos a conocer grandes de Cuba y escuchábamos sus historias lo difícil que fueron sus caminos al béisbol mayor. Entre primeros cuando comenzaba en mis pininos en la prensa beisbolera tuve gran compartir con Orlando “El Guajiro” Peña y Miguel Cuellar. Ambos tuve el valer de conocerles más allá cuando trabajaron en la Isla del Encanto como coaches de los Senadores de San Juan. Quien hubiera dicho que sobre 20 años después iba estar junto “El Guajiro” en un micrófono desde el Marlins Park en Miami para Cuba.

Tony Menendez- Orlando Peña

Con el tiempo tuve la honra en viajes cubriendo las Grandes Ligas de ir conociendo grandes de Cuba que no vi jugar y si los vi eran ya en sus últimos años. En diferentes ciudades y en Juegos de Estrellas temprano en los 90’ tuve la honra de conocer y compartir entre otros con Bert Campaneris, Luis Tiant, Minnie Miñoso y Tony Oliva. Precisamente una de mis primeras columnas para USA TODAY fue sobre el tema de porque Miñoso, Oliva y Tiant no estaban en el el Salón de la Fama que sobre 20 años después sigue siendo tema de discusión.

Otra gran entrevista que tuvimos la honra de obtener la primicia fue con René Arocha cuando llegó a Puerto Rico para jugar con los Lobos de Arecibo para USA TODAY y en su forma original en español fue publicada para El Vocero de Puerto Rico. 

Más adelante en la década de los 90’ trabajando para los Florida Marlins coincidí con dos grandes no solo lo que fueron como peloteros sino como personas y ellos son Tany Pérez y Octavio “Cookie” Rojas. Nunca olvidamos el momento que nombraron a Tany Pérez como dirigente en propiedad por el resto de la campaña del 2001. Muchos pueden que hayan olvidado pero entre sus coaches estaban Tony Taylor y Fredi González. Este último en el 2007 se convirtió en el tercer cubano en dirigir los Marlins hasta mediados de la temporada del 2010.

En nuestras labores con los Marlins también coincidimos de magnitud con Liván Hernández por varias campañas y del lado visitante fuese en entrenamientos primaverales o serie regular con grandes del momento de Cuba. Un año que no olvidamos fue 1998 que tuvimos con Rolando Arrojo, José Canseco, Orlando “El Duque” Hernández y Rafael Palmeiro periquetes dignas de otra columna.

Muchos años después tuvimos otra dicha de compartir con uno que quien sabe cuan lejos hubiera llegado en el béisbol mayor y ese fue José Fernández. Entre tantas buenas con “Joseito” en su carrera siempre la charla que mas quedó en mi recuerdo fue una conversación a finales del mes de Mayo del 2016 con los deseos que se había quedado de conocer Puerto Rico. Esa temporada los Marlins jugaban en la Isla del Encanto un par de partidos de serie regular contra los Piratas de Pittsburgh pero tal fue suspendida por la epidemia del zika. 

Más adelante en el mes de Julio volvimos a charlar en varias ocasiones en Miami mientras Ichiro buscaba su hit número 3,000 de visitar Puerto Rico si era seleccionado a finales de esa campaña con el Premio Roberto Clemente. Bien no hemos olvidado que paso ese mes de Septiembre y sin entrar en lo sentimental el resto es historia. 

En estos momentos del COVID-19 hemos hecho en nuestros escritos un sin número de travesías en el tiempo. Hoy es hoy y muy pendiente estamos que será lo próximo entre otros con José Abreu, Yordan Alvárez, Aroldis Chapman, Yandi Díaz, Yasmani Grandal y Yoan Moncada.

No importa donde haya una peña gran remembranza e historias tenemos de sinónimo de Cuba. El tiempo nos lo dijo el orgullo de muchos que somos de ese pájaro de dos alas de Cuba y Puerto Rico.

Cuba y Puerto Rico: Dos Alas en la Historia del Beisbol

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Hace muchos calendarios Lola Rodríguez de Tío escribió en un poema que Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas. En el mismo compusó que recibian flores o balas sobre un mismo corazón. Sí la poetisa hubiese conocido de béisbol quien sabe le hubiese añadido a su lírica.

Hace 20 años atrás algo que no se habia pensado desde 1961 fue realidad en la Isla del Encanto. En aquel año del 61′  la práctica del béisbol profesional fue terminada por una resolución del gobierno de Fidel Castro y por ende su liga profesional.

Desde ese año muchos de sus grandes liga tuvieron que buscar nuevos rumbos en la llamada pelota invernal. Entre otros, Miguel Cuéllar, Orlando Peña, Tany Pérez, Cookie Rojas, Tony Taylor y Luis Tiant y muchos otros hicieron de Puerto Rico su nueva casa. Desde ese mismo 1961 los peloteros que se quedaron en Cuba solo competían en su llamada Serie Nacional y en eventos internacionales de tipo mundialista o juegos regionales.

En la década de los 70’ y 80 mucho se discutió que se jugase una serie entre los dominantes conjuntos de Cuba contra los Yankees de Nueva York para demostrar quien era el verdadero rey del deporte en las Américas. Como también en aquella época se chachareaba de un encuentro en el ring entre Muhammad Ali y Teófilo Stevenson.

A finales de Noviembre de 1993 culminados los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Ponce algo que sonaba insólito e inaudito era un hecho realidad. Por primera vez en 22 años la selección cubana aceptó sin irse de tierra boricua medirse frente a un equipo de profesionales compuesto de jugadores de grandes ligas.

El Estadio Hiram Bithorn en la ciudad capital se abarrotó de seguidores del deporte para ver a sus locales Senadores de San Juan del béisbol profesional de Puerto Rico enfrentarse en una noche a la selección de Cuba.

Los Senadores contaba con un conjunto mero de grandes liga del patio entre otros Carlos Baerga, Carlos Delgado, Javier López, Carmelo Martínez y Edgar Martínez y realmente el partido terminó siendo un juegazo.

En el cierre del noveno acto la novena de San Juan estaba atrás en el marcador 3 carreras por 2 en su propio diamante. Con un out en la pizarra, ante los envios del zurdo Omar Ajete, el guardabosque Ryan Thompson conectó de hit y seguido al primer lanzamiento el receptor Javier López le conectó un lineazo por la banda izquierda de jonrón que le dio la victoria a la novena sanjuanera dejando en el terreno a la tropa cubana. Una recta por el mismo medio del plato que López no perdonó y puso a toda la fanaticada local a gozar en grande.

Aquella victoria espectacular fue grande para los boricuas que no habían visto en muchos años ver un equipo de Puerto Rico vencer a uno de Cuba pero más fue de pie histórico. Seis años después dada ciertas realidades del momento políticas la selección de Cuba jugaría dos partidos de exhibición contra los Orioles de Baltimore.

Para muchos de estos tiempos ciertamente en ambos terruños son inolvidables su par de encuentros en el Clásico Mundial de Béisbol del 2006 que se escenificaron también en el Estadio Hiram Bithorn. Por cierto, el primero de esos dos encuentros en ese torneo fue la primera victoria de un equipo de Puerto Rico sobre uno cubano precisamente desde aquel contra la escuadra de los Senadores. La historia dicta que después Cuba se desquitó y fue calce para arribar hasta la gran final de ese primer Clásico Mundial frente a los eventuales campeones de Japón.

Puede que muchos hayan olvidado aquellos Senadores y aquella escuadra del terruño de José Martí pero recordar es vivir y no se deben borrar aquellos grandes momentos de que Cuba y Puerto Rico son dos alas en la historia del béisbol.